arte, Fragmentos
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Fontaine, Marcel Duchamp (1917)

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Lo que pienso es que el arte puede ser bueno, malo o indiferente, pero que, sea cual sea el adjetivo empleado, debemos llamarle arte, y un arte malo sigue siendo arte, igual que una mala emoción sigue siendo una emoción.

Por consiguiente, cuando me refiero al <<coeficiente artístico>>, se entiende que me refiero no sólo a las grandes obras de arte, sino que estoy intentando describir el mecanismo subjetivo que produce arte en estado bruto -à l’ état brut- bueno, malo o indiferente.

En el acto creativo, el artista pasa de la intención a la realización a través de una cadena de reacciones totalmente subjetivas. Su lucha hacia la realización es una serie de esfuerzos, dolores, satisfacciones, rechazos, decisiones, que no pueden ni deben ser plenamente conscientes, por lo menos en el plano estético.

El resultado de esta lucha es la diferencia entre la intención y su realización, una diferencia entre la intención y su realización, una diferencia de la que el artista no tiene consciencia.

En consecuencia, en la cadena de reacciones que acompañan al acto creativo, falta un eslabón. (…)

En resumidas cuentas, el acto creativo no lo realiza solamente el artista; el espectador pone la obra en contacto con el mundo exterior al descifrar e interpretar sus cualificaciones internas, y de este modo añade su contribución al acto creativo. Esta contribución es todavía más evidente cuando la posteridad otorga su veredicto final y rehabilita a artistas olvidados.

EL ACTO CREATIVO (MARCEL DUCHAMP)

 

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